2. Otro final

Parece que la princesa consiguió su objetivo, pero podemos cambiar el final del cuento. Continúa la historia trayendo otro pretendiente que llegue ante ella con su “llave de la verdad”. Tú decidirás si merecerá ser aceptado o ser rechazado por nuestra princesa cordobesa.

llave a la felicidad

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33 thoughts on “2. Otro final

  1. (He decidido omitir el último párrafo de la historia.)

    Unas lágrimas comenzaron a recorrer las mejillas de la joven princesa al descubrir que no había un hombre que conociera el amor verdadero.
    En ese momento apareció un individuo vestido elegantemente y francamente guapo, pero de baja estatura y muy rellenito que, al caminar, se tambaleaba de un lado a otro.
    -Mi señora –dijo el hombre-. Me llamo Alain. Soy el príncipe heredero del Reino de Francia. Siento mucho mi retraso.
    – ¿Qué me traes? –preguntó la princesa, observándolo con curiosidad.
    – ¿Ves algo? –sonrió él, pícaro.
    – No –contestó ella con una mirada inquisitiva.
    – Cierto, porque la verdad es invisible. Mi llave de la verdad son mis palabras, mi poesía y mis historias –comenzó en ese momento a cantar. Su voz era suave, dulce y muy bonita-. En la Edad Media gobiernan reyes y príncipes, pero ellos no han podido gobernar una parte de mí que solo mi princesa gobierna.
    Hubo un incómodo silencio. Todos lo observaban con evidente asombro. El joven tragó saliva:
    -Porque el sol puede mentir,
    porque el mar puede engañar,
    porque todo es mentira…
    Solo tú eres mi verdad.
    Te entrego sin temor por completo el corazón.
    -¿Me traes dos llaves de la verdad? –preguntó la princesa.
    -No, te traigo solo una. La otra ha estado aquí siempre desde el hermoso día en el que nació.
    Al día siguiente hubo una boda que trajo la felicidad al reino.

  2. La princesa, harta de que vinieran pretendientes, vio asomarse por la puerta un jóven, más o menos de su edad.
    -¿Que queréis caballero? -preguntó la princesa.
    -Vengo a traeros la verdadera llave de la verdad. -contesto el joven.
    -¿Y que me traéis, pues? -preguntó la princesa intrigada.
    El joven sin inmutarse se acercó a la princesa y la besó. La princesa sorprendida dijo
    -¿Pero qué haces?
    -La verdadera llave de la verdad es el amor. -dijo, convencido, el joven.
    La princesa al ver de que tenía razón y de que el joven era muy guapo le concedió su mano y fuero felices.

  3. (Otro final para la historia)
    La princesa enfurecida de que ningún hombre haya conseguido la llave de la verdad que ella consideraba la verdadera, ordenó a los guerdianes de palacio que cerraran las puetas del castillo para que ella se pudiera ir a almorzar. Los guardianes obedecieron a la princesa, pero a lo lejos vieron una simpática silueta que corría hacia palacio. Esperaron haber si de verdad su objetivo era entrar en el castillo. Cuando llegó los guardianes preguntaron:
    -¿Para que se ha molestado en venir a palacio caballero?
    -Se corrió la voz hasta mi pueblo de que la princesa de este mismo castillo buscaba pretendientes para casarse con ella a cambio de que le trajeran la llave de la verdad. Creo que puedo ofrecersela.
    Los guardianes le dejaron pasar. Tras atravesar los largos y estrecho pasillos de palacio el hombercillo que vestía ropa de mercader se acercó al trono de la princesa y dijo:
    -Buenas tarde majestad.
    -¿A qué se debe esta inesperada interrupción de mi almuerzo? -Preguntó la princesa.
    -Le traigo la verdadera llave de la verdad Majestad. -Contestó el mercader.
    -¿Y dónde está? -Preguntó confusa la princesa.
    -¿A caso no la ve usted? -Sonrío el mercader.
    -No, ¿me está tomando el pelo? -Dijo enfadada la princesa.
    -No majestad, lo que le traigo es el amor, el verdadero sentimiento, yo, en carne y hueso le puedo demostrar que el amor es la verdadera llave de la verdad.
    La princesa alucinada por la astucia del mercader decidió que él era su verdadero amor. Se enamoró nada más que le dijo que el amor era la verdadera llave. Después de dos semanas, se celebró una gran boda en el pueblo a la que la princesa invitó a todos sus vecinos.

    FIN

  4. La princesa al no encontrar a su principe se fue a su habitacion muy depeccionada,mientras le caían las lágrimas. Cuando estaba en su habitación llorando escuchó un ruido extraño que venía del exterior, y se asomó al balcón. Una vez asomada no veía nada pero el ruido venía de unos matorrales que habìa en la parte de atrás del castillo. Llena de curiosidad la princesa salió del castillo y se acercó a los matorrales, de donde salió un hombre de aproximadamente de 18 años. Él le dijo que la verdadera llave de la verdad que le podía ofrecer era el amor y la sinceridad.
    Esas palabras llegaron al alma de la princesa,lo que hizo que ella se enamorara de él. La princesa fue a decirle a su padre que ya tenía pretendiente para casarse. Su padre, sorprendido, le preguntó que donde había encontrado al muchacho, viendo que ya no quedaba ninguno de los que le habían ido a ver. Ella contestó que lo había visto en la parte de atrás del castillo, y que él le había dado la verdadera llave de la verdad: el amor y la sinceridad.

  5. La princesa estaba cansada de no encontrar un príncipe que la hiciera feliz y, que por supuesto le entregara la llave de la verdad. Decepcionada, decidió ir a dar una vuelta por el enorme castillo en el que vivía, aunque a ella a veces se le hacía demasiado grande. Entonces un paje real le avisó de que había un candidato mas esperándola a las puertas del castillo. La princesa, extrañada y curiosa, acompaño al paje y le abrió las puertas al último candidato.

    -Bueno días su majestad.
    -Buenos días, ¿a qué se debe esta visita tan repentina? estaba paseando intentando relajarme.
    -Lo siento majestad, pero a pesar de llegar tarde, he creído que podría interesarle mi ofrenda.
    -Bien, te daré una oportunidad, pero dese prisa, no tengo mucho tiempo.
    -Gracias princesa. Pues bien, mi ofrenda, mi llave de la verdad, es únicamente el amor, la sinceridad y la fidelidad.
    -¿Y cómo se yo que si me caso contigo cumpliréis todo eso que prometéis?
    -No espero que me creáis, pero si que sepáis que yo siempre te amaré sin mentiros ni seros infiel. ¿O acaso no es eso lo que buscabais?

    Dicho y echo, ese candidato gustó tanto a la princesa que al poco tiempo ya estaban preparando la boda. Tras casarse, tuvieron dos preciosas hijas, que crecieron rodeadas por el cariño de sus padres, que vivían felizmente casados.

  6. (OTRO FINAL)
    Pero de repente apareció un pretendiente con un saco lleno de llaves y dijo:
    -Sí, aquí tengo la llave del amor que es la llave de la verdad.
    La princesa se sorprendió porque descubrió la verdadera llave de la verdad (él era muy guapo)y entonces dijo “has acertado”.

  7. OTRO FINAL
    La princesa cansada de tantos príncipes, se retiró a su habitación. De repente un ruido le llamó la atención, era un príncipe que le recitaba un poema de Bécquer.
    Al final del poema le dijo que la verdadera llave de la verdad es el amor.
    Ella muy emocionada le preguntó:
    -¿Quién eres?
    -Soy el príncipe Serafín del reino de Madagascar, he venido a conquistarte.
    Se pasan hablando durante un rato y se enamoraron. Al cabo de dos años se casaron.

  8. OTRO FINAL
    Todos los pretendientes, tras haber sido rechazados, no se atrevían a ponerse ante la princesa. Entonces llegó Atila IV príncipe de los Cárpatos, con un saco a la espalda. Abrió el saco y la princesa sorprendida dijo:
    – ¡Cómo! ¿no hay nada? ¿Cómo te atreves a venir a mi palacio sin nada?
    El respondió:
    – Querida princesa, yo os traigo mi amor porque eso es la llave de la verdad.
    La pricesa no acababa de asimilar aquello, estaba anonadada. Entonces en ese momento un antiguo pretendiente irrumpió en la sala e intentó raptar a la princesa. El príncipe Atila intentó rescatarla, pero no pudo. Por ello cogió el mejor corcel del palacio y salió a la búsqueda de su amada. Iba por caminos y lugares casi imposibles de transitar pero al pensar en la princesa él seguía hacia delante y no se rendía.
    Cayó la dura noche, era fría. Se encontró a un campesino que volvía de su trabajo y dijo:
    – Buen hombre ¿hacia dónde se encuentra el castillo del secuestrador de la príncesa?
    El campesino le respondió.
    – No estoy seguro pero los vi huir tras aquellas montañas. Puedes continuar mañana, hoy deberías quedarte en mi casa. El príncipe aceptó.
    Llegó la mañana y el príncipe llegó al castillo en unas pocas horas. Tuvo una dura lucha contra los guardias del castillo pero Atila era muy fuerte y no tenía rival. Irrumpió en la sala y dijo al secuestrador:
    – Está en el calabozo, cógela si puedes… jajaja
    Bajó al calabozo y rescató a la princesa. Ella agradecida le declaró su amor y, tras asesinar al secuestrador, huyeron y vivieron felices en su castillo.

  9. OTRO FINAL
    Llegó Aneo Vliskaart. No era ni rico ni pobre. Era honrado y humilde. Él solo le dijo:
    -No soy rico ni pobre. No tengo nada para darte. Lo único que puedo es recitarte un poema mi princesa:
    “Oh mi amada,
    no tengo nada,
    prometeme que te casarás conmigo
    aunque sea una promesa vaga.
    Conmigo estarás a salvo,
    de todos esos vandidos,que te ven sin alivio.
    Oh mi amada,
    no tengo nada.”
    La pricesa se emocionó mucho y empezó a llorar sin parar.
    -Él tiene la llave de la verdad, dijo la pricesa.
    A la mañana siguiente, las campanas de la iglesia sonaban sin parar.
    (¡¡¡¡¡Era la boda de la princesa!!!!!)
    Tres meses después, viajaron al occidente de luna de miel.
    Vivieron felices y comieron perdices para siempre, hasta que la muerte los separe.

  10. La princesa después de que pasaran todos los pretendientes quedó satisfecha por no haber elegido a ninguno porque le dio la impresión de que todos la querían o bien por sus pertenencias o bien por su belleza y eso no le sentó nada bien. Ella pensaba que todos los chicos guapos tenían corazón pero se dio cuenta de que no todos eran perfectos.
    De pronto picaron a la puerta de palacio, ya había pasado una hora desde que habían acabado de llegar pretendientes por lo que nadie creía que pudiera haber otro. Abrieron la puerta y tras ella había un apuesto joven que venía con las manos vacías. La princesa asombrada le mandó pasar y dijo:
    -Buenas, joven, ¿eres uno de mis pretendientes?
    -Muy buenas, hermosa princesa- dijo el joven haciendo una reverencia- así es, soy uno de sus pretendientes, disculpa mi tardanza.
    -Disculpas aceptadas, háblame de ti siguió la princesa.
    -Mi nombre es Darío, soy el príncipe de Asturias y he venido porque me he enterado de vuestra historia con los pretendientes.
    -No me imaginaba que un príncipe pudiera ser tan caballeroso, prosiga hablando joven, dijo la princesa anonadada.
    -He venido especialmente para contarle que yo he vivido una historia muy parecida a la suya con mis pretendientas y he llegado a la conclusión de que las otras jóvenes por lo único que me quieren es por mi riqueza y no por mi humildad.
    -Estoy totalmente de acuerdo contigo, dijo la princesa.
    El príncipe Darío y la princesa estuvieron un largo rato conversando sobre su vida y sus palacios, hasta que al final la princesa le preguntó:
    -¿Y que ha traído para conquistarme?
    El príncipe Darío, muy seguro de sí mismo, dijo:
    -No le traigo nada que se pueda ver o tocar, le traigo algo que para mí es mucho mas valioso y es lo que no encuentro en ninguna de mis pretendientas, lo que le ofrezco es mi amor, mi atención y toda mi compasión, para mí eso es lo más importante.
    La princesa se quedó asombrada con las palabras de Darío, ningún otro chico le había dicho eso antes. La princesa no se quería enamorar pero ese joven consiguió lo que ningún otro joven.
    -Darío me has demostrado que eres como yo, que a pesar de ser un príncipe tienes corazón y no te crees superior a nadie, eres el tipo de persona que quiero a mi lado para el resto de mi vida.
    La princesa de CórdoBa y el príncipe de Asturias se acabaron casando y vivieron felices para siempre, un mes en Córdoba y otro en Asturias.

  11. A la princesa no le gustaba ningún pretendiente hasta que llegó Pablo y le gustó. Ella se puso muy contenta. Celebraron su boda dos años después. Mucho tiempo después mataron a Pablo dos pretendientes por haberse casado con ella. Pero ella se vengó y los mató.

  12. Una vez todos los pretendientes se marcharon la princesa volvió a su vida normal. Pasaron muchos días sin que pasase nada interesante y la vida en el reino comenzaba a ser muy aburrida. Pero cierto día se presentó un joven quien decía que quería presentarse como nuevo pretendiente. Los soldados avisaron a la princesa y esta se presentó ante el pretendiente.
    – ¿Cómo te llamas pretendiente?
    – Mi nombre es Arturo, princesa, y yo poseo la llave de la verdad que tanto anheláis
    – ¿Y cómo estáis tan seguro?
    – Porque la llave de la verdad no es un objeto, es simplemente no ocultar las verdades a aquellas personas que te conocen y te respetan.
    La princesa estuvo convencida de que aquel era su príncipe ideal. No lo dudaron más y una semana después celebraron la boda. Y fueron felices y comieron perdices.

  13. La princesa miró a su alrededor, no había quedado ningún pretendiente.Satisfecha, se levantó, pero oyó un grito que la retuvo.
    -¡Princesa! Yo tengo la llave de la verdad.
    -¿Qué me has traído, joven? preguntó la dama, extrañada.
    La princesa lo miró, tenía unos ojos canela, su piel aceitunada, su cabello castaño y tenía una blanca y perfecta sonrisa, llena de alegría y humor.
    Se acercó a ella, la cogió de la mano y le respondió:
    -La llave de la verdad no es otra que la felicidad de estar con quien amas.¿Bailaría, su excelencia, con un simple joven, quien la ama más que a nadie?
    – Me encantaría.
    Sonó una tranquila y romántica melodía, mientras bailaban al compás.
    Cuando acabaron, el joven le dio un sencillo beso en la mejilla y le dijo:
    -La amo, princesa, y he aquí mi llave de la verdad: es mi amor hacia vos.
    Y aquel joven se fue. Aquel que no llevo nada, se marchó con el corazón de la enamorada princesa.
    -¡Espera, no te vayas! gritó desesperada la princesa.-Te necesito, has sido el único que robaste mi corazón, mi sentir y mi amor.
    – Si es así como vos lo desea, me quedaré.
    Y la princesa se casó con el joven al que amaba y reinaron con felicidad, sabiduría y amor.

  14. La princesa al final decidió que no quería casarse porque ningún pretendiente, por muchos que le enseñaran, tendría la llave del amor.

  15. Uno de los trompeteros dio un paso al frente y dijo firme:
    -Todos se han ido, princesa, han huido. Como usted ha dicho el oro y el miedo no es la verdad pues ellos, mentirosos, insinuaban su amor por ti cuando solo era una farsa.
    La princesa anunció que en la sala solo permanecieran las personas que de verdad deseasen su mano.Todos abandonaron la sala menos el trompetero. Al verlo, la princesa le dijo:
    -Eres el único que ha dicho la verdad. Yo solo puse la excusa porque no deseo el matrimonio.
    -No pasa nada, gracias por ser sincera.

  16. – Padre, no hay ningún pretendiente más, ¿me puedo marchar a mis aposentos?
    – No, te estás equivocando, aún queda un pretendiente, escúchalo.
    – Princesa, tengo la llave de la verdad.
    -¿Coómo te llamas joven pretendiente?
    – Me llamo Sato y estoy totalmente enamorado de vos.
    – Está bien, enséñame la llave de la verdad.
    -¿No la ves?
    – No, yo no veo nada.
    – Normal, porque no hay llave de la verdad, lo que quieres decir es que no quieres pretendientes con muchas cosas valiosas, vos lo que quiere es un pretendiente que le regale el amor, el cariño, etc…
    – Has acertado, Sato, lo has entendido y yo te acepto como marido.

  17. Llamaron al siguiente pretendiente, era el…, bueno mejor dicho, la princesa de Canadá, que era lesbiana y buscaba esposa. La princesa se sorprendió, no creía que fuese a venir ninguna mujer, pero, la verdad es que a la princesa también se conformaba con tener una mujer como esposa.
    La princesa de Canadá le dijo:
    -Yo te traigo lo que considero la llave de la verdad, mi amor por las mujeres.
    -Por fin una persona que me trae la auténtica llave de la verdad -dijo la princesa.
    La corte se sorprendió con la decisión de la princesa, pero no impidieron la boda porque la princesa de Canadá cumplía los requisitos.
    Y así fue como se celebró la primera boda gay.

  18. Cuando la princesa ya pensaba que se había librado y yo ya me iba de allí, me mandaron hacer sonar otra vez mi trompeta y por la puerta entró un hombre al grito de ¡Aureeeeeeeeeeelio! rey de un lugar cercano. Le contó la verdad y la princesa aceptó y, cuando este iba a entrar, tropezó, cayó y murió.

  19. Al final la princesa no se quiso casar porque ninguno de sus pretendientes le daba la llave de la verdad que es el amor.

  20. La princesa se fue a comer al MacDonald’s y el dependiente sabía que la princesa seguía buscando pretendiente y le pidió una oportunidad:
    – ¿Con la hamburguesa quieres kétchup ?
    – Sí, por favor.
    – Oye, después de mi turno si quieres podemos quedar para conocernos.
    – Vale ,sería buena idea, encima pareces majo.
    – Bueno, a las seis en la salida,¿vale?
    – ¡Vale!
    – Jejeje, ¡por fin tengo una cita!

  21. Por el largo pasillo apareció un joven caballero, rubio, alto.
    La princesa se enamoró a primera vista. Ella quería conocerlo y decidió estar una semana con él.
    Según iba pasando la semana la princesa se fue enamorando poco a poco.
    Al final la princesa decidió casarse con ese joven caballero. Lo anunciaron en el pueblo y se casaron. Fueron felices por siempre.

  22. La princesa ya estaba cansada, pero cuando se iba a ir a descansar apareció otro pretendiente. Esta vez no le ofreció nada, le dijo que si le daba una semana la enamoraría. La princesa aceptó.
    El lunes la llevó de paseo, el martes la llevó a un espectáculo, el miércoles fueron al cine, el jueves estuvieron por los jardines del castillo y el viernes el príncipe le dijo que si lo había conseguido. La princesa le dijo que sí.
    A las dos semanas anunciaron su boda.

  23. La princesa creía que había conseguido su objetivo, que era no casarse, pero apareció otro pretendiente que era uno que estaba todo tapado hasta los pies. La princesa se quedò perpleja. El pretendiente se destapó y le dijo a la princesa:
    – Princesa, yo a vos no le traigo nada porque yo mismo le voy a dar la llave de la verdad. Es el amor entre dos personas -dijo el pretendiente muy tranquilo.
    La princesa en ese instante se había enamorado de las palabras de ese pretendiente y al instante la princesa dijo:
    – Bueno, yo creo que ya hay príncipe para este reino.

  24. -Que pase el último -dijo la princesa.
    En unos segundos entró un hombre bajito, delgado, moreno y con ojos azules. Se llamaba Brus.
    -No es príncipe de ningún reino, pero es que es el único que queda -dijo el guardia.
    -Hola, soy Brus y no quiero casarme contigo, lo único para lo que vine es para mandar un mensaje a todas las princesas -dijo Brus.
    -Quiero que todas las princesas elijan si quieren casarse o no y, si quieren, que escojan ellas mismas a su príncipe ideal -dijo Brus.
    Este mensaje lo enviaron a todos los reinos y el sueño de la princesa se cumplió, no se casó con nadie.

  25. De pronto apareció un oso desde el lejano horizonte. Venía más rápido que un unicornio, más rápido que hasta un pegaso. Al llegar el oso tenía una cremallera y la muy honesta princesa le desabrochó el peculiar disfraz de oso.
    En su interior apareció un amable escritor de libros fantásticos. La princesa se quedó conmocionada de sus ropas, de su elegante sombrero y sobre todo del libro que llevaba en la mano.
    -Buenos días mi caballero, ¿qué es para ti la llave de la verdad?
    -Para mí, mi dulce princesa, la verdad no es más que la aburrida vida de la gente normal con su ropa normal y muchas más cosas aburridas y muy pero que muy normales.
    Por eso me he hecho escritor de libros fantásticos para cambiar la aburrida verdad por las mentiras más divertidas del mundo.
    – ¿Puedes dejarme tu libro un momento?-preguntó la princesa.
    El señor se lo dio y de repente los guardias echaron al joven escritor.
    -En realidad no me has gustado desde que te vi,-le dijo la princesa. Pero el libro de aventuras que escribiste me llamó la atención y como soy la princesa yo mando, y yo mando que me des el libro.
    La joven princesa acabó victoriosa aunque el joven escritor juró vengarse. Yo creo que solo se vengara en su imaginación.

  26. Esta princesa está buscando una cita. Como no encontraba a un chico que le gustara, llamó a sus amigas para salir de fiesta y pasarlo bien. Esa noche había dejado a sus amigas en casa y de la que volvía para casa empezó a llover mucho, pasó un chico y le dijo:
    -Hola,soy Felipe, si quieres te puedo llevar a casa.
    -¡Qué extraño encontrar un chico tan majo¡ y ella le dijo que sí, que le haría un gran favor, ya que se estaba mojando mucho.
    -Sube al coche- dijo Felipe.
    Al llegar a casa de la princesa, él le pidió el número, ella dijo que sí.
    Dos días después Felipe la llamó y le dijo que si quería quedar, ella aceptó y el chico en la cita le pidió salir, ella dijo que sí.
    La princesa por fin encontró a un chico al que querer.

  27. Después de que viniese el griego vino un ruso, luego un alemán, un sueco…y así hasta miles y miles de chicos. Ya habían pasado 50 años y todavía no había venido nadie con la llave. Al pasar tanto tiempo la princesa se hizo muy mayor y los chicos dejaron de interesarle. Entonces se quedó sola y nunca encontró “la llave de la verdad”. Después de unos años, murió sola y arrepintiéndose de no haber elegido a ninguno de los pretendientes.

  28. -Que entre el último -dijo la princesa.
    De repente entró un hombre con un pañuelo tapando su rostro y dijo:
    -Quiero casarme con la princesa.
    Y el padre de la princesa dijo:
    -Antes enséñame tu rostro.
    -No puedo-dijo el hombre.
    El rey mandó a sus guardias que lo decapitaran, para que no dañara a la princesa.
    El hombre, un segundo antes de que lo decapitasen dijo:
    -Tengo el rostro tapado porque no quiero contagiaros, porque tengo…
    Los guardias no le dejaron acabar y lo mataron.
    Después de decapitarlo, le encontraron en su bolsillo unas pastillas para la tos.
    El padre de la princesa se quedó alucinado porque habían matado a un hombre que no quería matar a su hija.

  29. El chambelán dijo:
    -Ya no queda ningun pretendiente más.
    La princesa sonrió. Seguidamente dijo:
    -Padre, ya ves que ningún pretendiente era sabio, ¿de verdad quieres que gobierne alguien asi nuestro reino?
    El rey vaciló. Al final asintió y afirmó:
    -Bien, no te obligaré a casarte. Te casarás si tú quieres, cuando tú quieras y con quien consideres. Y de ese modo la princesa se dio cuenta de que la libertad es la verdadera llave de la verdad.

  30. -¡Que pase el siguiente! ¡Espera! Pensándolo bien no me quiero casar porque teniendo tantos problemas para encontrar un chico ahora no lo quiero -dijo ella.
    -¡No!-dijeron todos.
    -¡Tienes que casarte!-exclamaron.
    -¡Vale!-dijo ella-. Pero mañana, que hoy estoy muy cansada.
    -¡Sí, sí! Como tú quieras, pero te tienes que casar.
    La princesa como no quería casarse se fugó del castillo. Al día siguiente la fueron a levantar y no estaba. Todos se llevaron un chasco enorme.

  31. De repente delante de la princesa aparece un hombre bastante alto, con ojos azules, delgado…, el chico ideal de todas las chicas del pueblo, el príncipe Pedro. Nada más aparecer se quedó con la princesa hablando de él y de por qué quería casarse con ella.
    – Hola princesa,¿cómo estás?
    – Muy bien gracias, ¿a qué ha venido usted?
    – He venido a conquistarte para casarme contigo. Has tendido suerte de que quiera casarme contigo ya que todas las chicas del pueblo están locas por mí.
    La princesa se quedó pensativa mirando para él, pensando en lo chulo que él se veía y le dijo:
    – Para mí la persona con la que me quiero casar y pasar toda la vida con él no tiene que ser alguien guapo y que todas las chicas quieren estar con él porque eso no es la llave de la verdad, es mucho más que eso. Tiene que hacerme reír, ser simpático y, por lo menos, ser majo conmigo, así que puedes ir marchándote.
    El príncipe Pedro se marchó corriendo y así la princesa acabó ganando, con lo que quería, no casarse.

  32. El cuarto pretendiente vino con una caja de madera y un candado para que tuviese que adivinar un acertijo.Tenía que adivinar una palabra que empezara por “T”.Tras una hora adivinó la palabra, era troll y se abrió la caja. Dentro había otra y otra, así hasta 100.Al final no había nada, pero la princesa confió en él y le dijo que él tenía la “llave de la verdad”.

  33. Ruido de trompetas; el duque de Knor de la dinastía de los Knor.
    La princesa desentusiasmadísima puso una cara de aburrimiento y dijo con desanimo:
    – Bien, bravo, yuju!
    El duque entró airoso a la sala con sus buenas prendas y dijo:
    -Buenas, princesa. yo no he venido a ofrecerle nada; yo vengo a invitarla a un bocata chopped. porque yo la amo y en mi reino así lo hacemos.

    La princesa fue a comer el bocata chopped con el duque de Knor y en el restaurante la princesa se enamoró del príncipe.
    Y vivieron felices y comieron más bocatas chopped.

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