3. No necesito un príncipe

la_cenicienta_que_no_queria_comer_perdicesComo ves parece que no todas las princesas desean un príncipe:

Había conseguido lo que quería, y se ocultaba tras los impertinentes para disimular el brillo alegre de sus ojos y la sonrisa de sus labios.

Conviértete en la princesa de este cuento y cuéntanos por qué ha decidido quedarse sin príncipe.

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12 thoughts on “3. No necesito un príncipe

  1. (Ahora soy yo la princesa)

    Había conseguido lo que quería, y me ocultaba tras los impertinentes para disimular el
    brillo alegre de mis ojos y la sonrisa de mis labios, porque no existe un amor mayor que el que
    yo siento por los libros y por la poesía. Ninguno de estos pretendientes podrá traerme jamás
    un amor suficientemente intenso como para que yo lo pueda reemplazar. ¿Oro? ¿Vino?
    ¿Miedo y temor? No, ninguna de estas cosas tiene nada que ver con la llave de la verdad: mi
    amor por la lectura.

  2. (Ahora la princesa soy yo)

    Ningún hombre de los que vinieron consiguieron traerme la verdadera llave de la verdad. Disimuladamente le dije a mi padre, el rey, que me iba a mis aposentos para descansar. Tras atravesar tres de los cincuenta y cuetro largos y estrechos pasillos de palacio conseguí llegar a mi morada en la que me acomodé para disfrutar del dulce sabor de la victoria. Yo no me quería casar, pues estaba enamorada de un joven pastorcillo de la ciudad al cual le habian prohibido la entrada en palacio por una disputa con el rey.

    Tres años más tarde, cuando ya había cumplido los dieciocho, decidí marcharme con el joven pastorcillo cuyo nombre era Segismundo, pues él sabia hacerme feliz. Semanas después de nuestra escapada, volvimos a la ciudad para anunciar que me casaría con él.

  3. Yo no quiero casarme porque soy muy joven y solo tengo una vida para disfrutar y no estar a expensas de casarme. También un poco por llevar la contraria a mi padre, ¡qué pilla soy! Pero lo dicho, que quiero ser libre y viajar, que es lo que más ganas tengo de hacer en el mundo: visitar nuevos lugares, conocer nuevas culturas. Ah, se me olvidaba, también soy demasiado inteligente para la mente de un hombre, jiji.

  4. Soy princesa y, aunque mi fin es casarme por mandato de mis padres, no contemplo la posibilidad de hacerlo sin recibir a cambio la llave de la verdad. No me interesan los lujos, las joyas o todo el valor material que me puedan entregar como dote. Quiero algo que tenga más fuerza que todas las riquezas. Quiero descubrir el poder del amor que sería la única llave capaz de abrir mi corazón.

  5. Porque no hay nadie, ni príncipes ni nobles, que me puedan traer la llave de la verdad y que yo lo reemplace por mi pasión, la lectura. Me da igual que me traigan riquezas, el amor que yo siento por la lectura es irreemplazable.

  6. No quiero tener a ningún príncipe, ya que ninguno va a ser sincero conmigo. Por ello les pedí la llave de la verdad, pues nadie la tiene. Sin ir más lejos, ninguno de ellos me quiere, lo único que les importa son mis riquezas, y yo quiero que me quieran por lo que soy, no por lo que tengo, además de que siempre sea sincero.

  7. Yo necesito un príncipe que me cuide, que me quiera y que sea tan listo como yo. Ninguno de los que vinieron hoy aquí me demostraron gran cosa, por eso he decidido quedarme sola, o por lo menos, por ahora.

  8. Por fin me he librado de estos pesados, no necesito a ningún hombre o pretendiente en mi vida para ser feliz. ¿Qué se creen? ¿Que me pueden comprar con un tonel de vino, con dinero o con miedo? Yo soy libre y, siempre que me molesten otra vez, podré valerme de mi ingenio y librarme de ellos.

  9. Para qué necesito un príncipe si estoy muy bien sola viviendo sin preocupaciones. Porque haya llegado a la adolescencia no necesito casarme, puedo casarme cuando quiera y cuando pueda. Tampoco quiero ser la criada de nadie. Yo creo que no estoy obligada a casarme con condes, puedo casarme también con un campesino humilde. Me quedo soltera ahora y en un futuro encontraré a mi alma gemela.

  10. He decidido quedarme sin ningún príncipe porque todos han querido que me fijara en ellos, en cómo eran por fuera, en el dinero que tenían, en la familia de la que procedían. Y no se dieron cuenta de lo lista que soy. Gracias a mi sabiduría logré liberarme de casarme con un marido que después no miraría para mí.

  11. La princesa no necesitaba un príncipe sino que lo que de verdad quería era alguien que la entendiera porque a ella no le gustaban los hombres ni las mujeres sino que le gustaban los alienígenas. Pero como no había alienígenas se quedó sola con su pequeña imaginación pensando que algún día se casaría con alguno.

  12. La princesa no necesitaba un príncipe que la acompañara porque ella era feliz, no quería nadie que la acompañara ni que estuviera con ella no la hacia falta nada, ella era independiente. la princesa no quería nada, no aceptaba sobornos ni cosas caras a cambio de amor.

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