2. Una visita cada día

un pájaro que canta

Los escritores encerrados del relato de Bambert encontraban un momento de alegría en el rayo de luz que se colaba en su celda. Un prisionero protagoniza un romance en el que también llega a su celda cada día un elemento que le infunde una pequeña alegría. Busca ese romance con las pistas que te hemos dado y colócalo aquí.

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5 thoughts on “2. Una visita cada día

  1. Romance del prisionero
    Que por mayo, era por mayo
    cuando hace la calor
    cuando los trigos encañan
    y están los campos en flor

    cuando canta la calandria
    y responde el ruiseñor
    cuando los enamorados
    van a servir al amor

    sino yo triste y cuitado
    que vivo en esta prisión
    que ni sé cuando es día
    ni cuando las noches son

    sino por una avecilla
    que me cantaba al albor
    matómela un ballestero
    dele Dios mal galardón

  2. Que por mayo era, por mayo,
    cuando hace la calor,
    cuando los trigos encañan
    y están los campos en flor,

    cuando canta la calandria
    y responde el ruiseñor,
    cuando los enamorados
    van a servir al amor;

    sino yo, triste, cuitado,
    que vivo en esta prisión;
    que ni sé cuándo es de día
    ni cuándo las noches son,

    sino por una avecilla
    que me cantaba el albor.
    Matómela un ballestero;
    déle Dios mal galardón.

  3. Que por mayo, era por mayo
    cuando hace la calor,
    cuando los trigos encañan
    y están los campos en flor.

    Cuando canta la calandria
    y responde el ruiseñor,
    cuando los enamorados
    van a servir al amor.

    Si no yo triste y cuitado
    que vivo en esta prisión,
    que ni sé cuando es día
    ni cuando las noches son.

    Si no por una avecilla
    que me cantaba al albor,
    matómela un ballestero
    dele Dios mal galardón.

  4. Que por mayo, era por mayo
    cuando hace la calor,
    cuando los trigos encañan
    y están los campos en flor.

    Cuando canta la calandria
    y responde el ruiseñor,
    cuando los enamorados
    van a servir al amor.

    Si no yo triste y cuitado
    que vivo en esta prisión,
    que ni sé cuando es día
    ni cuando las noches son.

    Si no por una avecilla
    que me cantaba al albor,
    matómela un ballestero
    dele Dios mal galardón.

  5. Que por mayo era, por mayo,
    cuando hace la calor,
    cuando los trigos encañan
    y están los campos en flor,
    cuando canta la calandria
    y responde el ruiseñor,
    cuando los enamorados
    van a servir al amor,
    sino yo, triste, cuitado,
    que vivo en esta prisión,
    que ni sé cuándo es de día,
    ni cuándo las noches son,
    sino por una avecilla
    que me cantaba al albor.
    Matómela un ballestero;
    déle Dios mal galardón

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