2. ¿Salvas o condenas?

¡Hola! ¿Conoces el Gabinete de las figuras de cera?

 Pasea por la actualidad y escoge un personaje que, en tu opinión, merezca incluirse en el museo. O pasar “a mejor vida”

 Sigue la pauta:

–         Espacio, lugar donde se sitúan los hechos.

–         Descripción de tu protagonista.

–         Diálogo con el personaje que lo llevará a su casa, mansión, museo….

–         Encuentro con otros personajes.

–         Elección de otro personaje.

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4 thoughts on “2. ¿Salvas o condenas?

  1. Yo iba por la calle buscando a una persona para que fuera a limpiar las figuras de cera, nadie quería, hasta que le pregunté a un señor que parecía triste y que vestía un chandal:

    – ¿Te gustaría conocer el gabinete de las figuras de cera?
    Y él me contestó:
    -Si, por supuesto que si.

    Yo le llevé hasta mi casa, y le enseñé el gabinete, le dije que podía limpiar las figuras que más le gustasen.
    Cuando estaba limpiando, alguien le tiró un balón, y subió corriendo a decirmelo, yo le contesté :
    -¡Anda! No me digas tonterías.
    Él bajó y cuando dió un paso en el sótano se convirtió en una figura de cera, cuando bajé me dije a mí mismo :
    -¡Hala! Ya tenemos una nueva figura: MOURINHO.

  2. Yo salí a pasear y vi a un señor dibujando tijeras, le dijé:
    – ¿Quieres conocer el gabinete de las figuras de cera?
    – Si, si quiero por supuesto. Me contestó.
    – Acompáñame. Le dije yo.
    Entramos en el gabinete y le dije:
    – Puedes limpiar las figuras que te apetezcan, te pagaré después.
    Tras media hora, subió a mi despacho y me dijó que había oído un tijeretazo, yo no le hice mucho caso.
    Bajé a observar las figuras y la de Zapatero estaba sin limpiar, no me pareció raro. Al día siguiente unos visitantes subieron a recriminarme que aquello parecía un mitin político, bajé al gabinete y me dije:
    – Figura nueva: Rajoy.

  3. Según iba a sentarme cerca del muro del puente, un señor un poco regordete con las mejillas bastante rellenitas se acercó y me dijo:
    -Buenos dias señorita, ¿conoce usted el gabinete de las figuras de cera?
    -No -respondí confusa.
    -Acompáñeme y le llevaré hasta él.
    Tras pasar la ciudad de punta a punta, al fin llegamos a una mansión con aspecto antiguo de la cual colgaban telarañas de los pomos de las puertas. El simpático, pero misterioso, señor introdujo una llave en la cerradura de la puerta y sonó un chirrido que me dejó los oidos como la suela de un zapato. Entramos, y justo en la entrada se encontraba una puerta de color marrón oscuro. La abrí y observé que de esa puerta bajaban unas escaleras hacia un sótano.
    Conté ochenta y cuatro escalones. Agotada de bajar semejante cantidad de peldaños le pregunté al individuo de gabardina negra:
    -¿Hemos llegado?
    Él, con una sonrisa, me contestó:
    -Si, aquí es. Mire señorita, me gustaría que usted cuidara de mis esculturas como si fueran personas de verdad, pues mi anterior empleado dimitió. Le pagaré dos mil dólares al mes, ¿qué le parece?
    Sorprendida por la reacción del hombrecillo respondí:
    -¿De verdad que usted está dispuesto a pagarme esa valiosa cantidad por cuidar de sus estatuas?
    -Si. -Respondió.
    -Acepto.
    -Ahí tiene los utensilios que necesita para trabajar.
    El hombrecillo se quitó el bombín que llebaba en la cabeza y me dijo:
    -Que usted trabaje bien.
    Me dirijí hacia la estatua de Michael Jackson y visualicé de cerca sus ojos, brillaban como el primer rayo de sol del día. Llegué a pensar que la figura estaba viva, pero me equivocaba, pues le puse unos granos de pimienta en la nariz y no estornudó.
    Después, inicié el maquillaje de Kesha. Tras finalizar con ella, pensé oir una canción que me resultaba familiar del piso de arriba. Subí para comprobar lo que en verdad era. Mis ojos se abrieron como platos ¡ERA EL SEÑOR REGORDETE BAILANDO “BABY”!
    Mientras me reía pensé:
    -Mira, ya tenemos una figura nueva, Justin Bieber.

  4. Iba yo tan tranquila paseando por la playa y buscando una chica joven que supiese nadar muy bien. Después de un rato paseando, encontré a una chica de unos veintidós años que parecía una sirena en el agua.
    Estuve esperando un rato y cuando salió del agua, le pregunté:
    -¿Te gustaría conocer el gabinete de las figuras de cera?
    Ella me contestó:
    – Por supuesto que sí.
    Yo la llevé hasta mi casa, y le enseñé una habitación llena de figuras de cera en bañador.y le dije que podía limpiarlas y que al acabar el día le pagaría con una gran piscina privada con una pequeña casa, también para ella sola.
    Después de llevar un buen rato limpiando las figuras, subió a decirme que había oído ruidos en el gabinete y yo le contesté:
    -Vaya tontería, en la casa no hay nadie.
    Ella bajó, y al día siguiente cuando bajé, la joven chica era una figura de cera, yo me dije a mi misma:
    -Hala, ya está Mireia Belmonte. Ya tengo completado el equipo español,ahora voy a empezar el inglés.

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